Siento congoja, ante el continuo martillear y bombardeo de los noticiarios sobre que se aproxima el "profeta" que nos liberara del yugo 'bushiano', y me da miedo. Miedo a ilusionarme, por creer a ciegas en la posibilidad de que un individuo (Obama) pueda resquebrajar la venenosa y púdica moral americana, bien sea por el color de su piel o por que es demócrata, o por que es de Chicago con raíces africanas, etc..., y es que siento que el sistema americano es tan excesivamente rígido para que pueda ser modificado, ni siquiera un ápice, que ello me frustra.
Quiero creer en lo que la gente desea que ocurra con Obama si llega a ser presidente, pero no puedo creer que lo vaya a lograr. Son demasiadas las expectativas que se han generado en torno a este.
Del hasta hoy candidato se dice que si cambiara esto, o cambiara lo otro, o lo del mas allá, pero la realidad es que su país (que a la fuerza, la globalización, hace que por desgracia sea también un poco el nuestro), tiene deficits internos y externos tan graves que el hecoh de que el cambio real se produzca es poco mas que una tarea casi quimérica.
Este señor o quien fuera el futuro "profeta del cambio", ha de cambiar el sistema de sanidad de su país, la imagen exterior de prepotencia, inmiscuirse en menor medida en los asuntos de otros (Israel-palestina, Somalía, Bolivia, etc) y mas en una sociedad propia carente de coherencia moral y de solidaridad. Buscar mas equidades sociales, mas libertades cognitivas y tal vez por que no mayores limitaciones, como por ejemplo, el de restringir la accesibilidad a un arma mortal deberian ser el eje central de su programa politico y no argumentos vacios de ideas y llenos de demagogia.
Rígidos, inflexibles, extremistas, soberbios, son adjetivos que inevitablemente asocio con "ser americano", y desearía que como con cualquier otro grupo o nación no me sucediera, aunque en el fondo se que gracias a ellos se como no me gustaría vivir o ser nunca.
Sé que la soberbia me espanta y que la rigidez produce dolor y ruptura, por ello melodías dulces, casi manufacturadas y elaboradas con cariño, como las de Olivia Ruiz, me fascinan. Dicen cosas y frases bellas sin renunciar al "golpe en la mesa" si es necesario, pero de una manera delicada que te "entra" hasta la médula. Esta francesa de origen español, parece ser toda una celebridad en su país y quiere hacerse un hueco en el de sus antepasados. Así que hace poco editó un Lp adaptado al publico de la tierra del Quijote, que "casualmente" es similar a la linea de la música de Manu Chao (¿todos los franchutes hacen lo mismo, o es que nos han tomado la medida?), pero a la cual Olivia Ruiz le añade un toque sentimental que lo enriquece. É voila: "La chica chocolate".
Proximamente en este blog: De Como Naomi Klein, hizo de "No logo" su "logo".